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Según datos de la Fundación para la Diabetes, la retinopatía es la segunda causa de ceguera prevenible, la primera en edad laboral, y afecta a cerca del 50 por ciento de las personas con diabetes.

Asimismo, señalan que es un problema creciente, puesto que se prevé que la población diabética se duplique en los próximos 15 años. La retinopatía diabética tiene su origen en el deterioro de los vasos sanguíneos de la retina, y puede clasificarse en dos tipos: no proliferativa (se desarrolla primero y se caracteriza por el agrandamiento de los vasos sanguíneos en ciertos puntos) y proliferativa (la modalidad más severa y avanzada de la enfermedad a partir de la cual crecen nuevos vasos frágiles y rompibles).

La aparición y la progresión de la retinopatía diabética están relacionadas con las alteraciones en el control de la glicemia. La hiperglucemia (niveles de glucosa en sangre altos) produce lesiones en la retina y en los vasos arteriales. Estas lesiones se agravan con la hipertensión arterial que frecuentemente padecen los pacientes con diabetes. Mantener la diabetes muy controlada y evitar alteraciones en la glucemia son las fórmulas para prevenir la retinopatía, ya que esta dolencia no presenta síntomas y no es una enfermedad dolorosa. Sin prevención, el paciente no se percatará de la patología hasta que no aparezcan los primeros síntomas de ceguera irreversible.

En Colombia hay cerca de 3.5 millones de diabéticos, con presencia de retinopatía al 50% de ellos.

En la Clínica Visual y Auditiva contamos con un grupo de Retinólogos con el cual todos los pacientes diabéticos pueden tener sus citas de control cada año o efectuarse su correspondiente Lasser si se presentan algunos daños en la retina.

Los primeros síntomas son: Visión Borrosa, Ceguera temporal o permanente, puntos negros parecidos a una telaraña